jueves, 7 de junio de 2018

Es raro que ya no estés. Hay pequeñas cosas que me recuerdan que estuviste en mis días, que te escuché reír un montón de veces, que tarareamos la misma canción. Hoy no estás para cantarte o para decirte si tengo frío, pero te recuerdo en cada frase que inventamos y cada chiste tonto que reímos. El sonido de tu voz hace eco en mi memoria y cada día existes en ese lugarcito cálido de mi corazón, en lo que fuimos y estas ganas que tengo de llamarte mi amor.

domingo, 18 de febrero de 2018


Vos sabes que voy a estar
sabes cómo buscarme
sabes donde buscarme
búscame cuando quieras
búscame sin pensar en el tiempo
búscame no pienses en el pasado
búscame y me vas a encontrar
búscame porque yo siempre
voy a estar esperándote

martes, 23 de enero de 2018

Yo te quiero
te quiero sin verte
y sin tocarte
te quiero en la tarde
y los domingos
y cuando me ducho
y más los lunes en la mañana
te quiero
y no a ratos
te quiero
y siempre
yo te quiero

viernes, 5 de enero de 2018

No somos los de antes,
ni siquiera los de ahora
porque en realidad no sabemos quiénes somos.
Fingimos estar conscientes,
reconocernos el tacto a lo largo del camino
y llegar hasta el final sin sentir perder el rumbo,
pero no nos encontramos sino al borde del abismo.
Qué tristeza.
Y qué coraje.
Porque los dos que un día fuimos,
que se amaron con el alma,
con los versos y los huesos
de la mente hasta los pies,
entre mares y tormentas
y huracanes infinitos,
ya no sobreviven ni a la más mínima lluvia.
Así se acaba el amor.
Y a mí me queda el recuerdo.
LLENARTE DE BESITOS

jueves, 4 de enero de 2018


Y debo decir que confió plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentare olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te haga mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.
Y aprendí que las historias no se escriben solas, que necesitan de las palabras para que se empiecen a escribir. Que no todas empiezan con “Había una vez” ni terminan con un “Felices para siempre”, que algunas jamás pasan del prólogo, que “adiós” no significa el punto final. Que hay unas que las terminas de escribir con lágrimas y las vuelves a leer y te das cuenta de que otra vez te harán llorar. Que la historia comienza con un sueño y por lo tanto jamás debemos dejar de soñar.